La llamada suele empezar por la silla en la que se sienta siempre el mismo. Es la que tiene el asiento brillante, la tela abierta por la esquina delantera y una mancha que ya no sale, mientras las otras cinco aguantan razonablemente bien. A partir de ahí la conversación es siempre la misma: si merece la pena tapizar sillas de comedor o si con esos años encima toca comprar un juego nuevo.

Llevamos desde 1996 tapizando muebles en Madrid y por el taller pasan juegos de comedor todas las semanas. Casi siempre la madera está sana y lo gastado son cuatro dedos de tela y un bloque de espuma que ya no recupera.

Por qué el comedor se gasta antes que el salón

Un sofá recibe el peso repartido y la gente se sienta despacio. Una silla de comedor lo recibe concentrado en una superficie del tamaño de un folio, y encima se arrastra, se apoya en ella con la rodilla, se limpia con bayeta mojada y come todos los días debajo de un plato.

Ese brillo que aparece en el centro del asiento no es suciedad: es la fibra aplastada de tanto roce, y ya no se levanta con ningún producto. Cuando alguien nos escribe por una mancha y en la foto se ve ese brillo, sabemos que la conversación va a acabar en tela nueva.

Silla isabelina de madera con el asiento tapizado en una tela de rayas rosas y crema ya gastada por el uso
Tapizar sillas de comedor: qué se cambia y qué se conserva 4 - Tapiceria Madrid ❤️

Qué se cambia al tapizar sillas de comedor

Se cambia todo lo blando. La tela entera, con su vuelta y su grapado nuevo; el bloque de espuma, que en un asiento de diario se apelmaza y baja un par de dedos; y la base que sostiene ese relleno, que según la silla son cinchas, una tabla de contrachapado o un fondo de arpillera.

Cuando el asiento va sobre tabla también miramos los tornillos y los tacos de madera, porque una silla que se mueve al sentarse rara vez tiene la culpa el tapizado. Y en los respaldos tapizados se aprovecha para revisar el ribete, que es por donde primero se abre.

El material del relleno decide cuántos años dura el trabajo. En un comedor de uso diario ponemos espuma de poliuretano de densidad alta, que es la que aguanta sin marcarse. No es lo mismo que la que parece más dura al apretarla con la mano en la tienda, y esas dos cosas se confunden mucho.

Qué se conserva

El armazón, que es el motivo de fondo por el que compensa tapizar sillas de comedor en lugar de sustituirlas. Las sillas de haya, roble o nogal de hace treinta o cuarenta años están hechas con espiga encolada, y esa unión aguanta otra generación entera. Lo que se compra hoy a precio bajo lleva tornillo y tablero, y ahí sí que llega un punto en que no hay reparación que valga.

La madera vista se puede dejar como está, limpiarla o barnizarla de nuevo. Es trabajo aparte del tapizado y conviene decidirlo antes, porque una silla con el asiento nuevo y la madera apagada canta bastante. En muchos juegos heredados basta con un repaso, no con un decapado.

Silla de comedor de madera tallada con el asiento retapizado en una tela estampada de flores rojas, verdes y negras
Tapizar sillas de comedor: qué se cambia y qué se conserva 5 - Tapiceria Madrid ❤️

Las tres formas de asiento que llegan al taller

Cuánto trabajo lleva tapizar sillas de comedor depende sobre todo de cómo esté montado el asiento, y en las casas de Madrid nos encontramos tres soluciones distintas.

La más agradecida es la del asiento desmontable: se le da la vuelta a la silla, se quitan cuatro tornillos y sale una tabla forrada. Se trabaja en horizontal, se monta y queda perfecta. Es la silla de comedor que más rápido se resuelve y la que muchos clientes traen ellos mismos en el coche, solo con los asientos.

Después está el asiento fijo, grapado al bastidor de la propia silla y con frecuencia rematado con un ribete o con clavos decorativos. Ahí hay que desmontar el remate para llegar a la tela, así que lleva más tiempo y hay que rehacer ese acabado al cerrar.

Y luego están las de rejilla o de anea, que no llevan tapicería sino trenzado. Se pueden recuperar, es un oficio distinto y lento, y en juegos con varias sillas rotas conviene valorar si se rehace el trenzado o se cierra el hueco con una tabla y se tapiza encima. Esto último cambia el aspecto de la silla y hay que quererlo.

La tela: en el comedor mandan las manchas

En un sofá se elige por tacto y por color. Al tapizar sillas de comedor el criterio cambia, porque debajo hay comida y encima hay bayeta, y la tela que aguanta eso tiene que ser de trama cerrada y admitir que se pase un paño húmedo sin quedar marcada.

Funcionan muy bien la microfibra y los tejidos técnicos con tratamiento antimanchas incorporado en la fibra, no aplicado por encima; el segundo se va perdiendo con las limpiezas. La polipiel es la opción imbatible con niños pequeños, porque se limpia con un paño y punto, aunque en verano se nota al sentarse con pantalón corto.

Fuera de la lista dejamos el lino, el terciopelo de pelo largo y cualquier tejido con relieve marcado. En una butaca de leer son preciosos y en un comedor duran una Navidad. Si os gusta el terciopelo, que sea de pelo corto y muy denso, y contad con pasar el cepillo siempre en el mismo sentido.

Un consejo que damos siempre: pedid metro y medio de más de la misma partida y guardadlo. Tres años después, cuando una silla sufra un accidente, esa tela apartada permite rehacer solo esa y que no se note el salto de tono entre partidas.

¿Las seis o solo las que están mal?

Se pueden hacer dos, y a veces es lo sensato. El aviso es el mismo que damos con los sofás: la silla recién hecha queda más firme y con el color más vivo que sus cinco hermanas, y en una mesa de comedor las seis se ven juntas todos los días.

Cuando el juego se ha desparejado con los años, hay una salida que nos piden bastante: tapizar sillas de comedor en dos telas, una para las cuatro laterales y otra para las dos de las cabeceras. Queda intencionado en lugar de parecer un apaño.

En encargos grandes, de veinte o treinta sillas, trabajamos igual pero por tandas, para que el local o la casa no se quede sin asientos. Salones, hostelería y comunidades entran por la misma puerta que un comedor de seis.

Filas de sillas con respaldo ovalado tapizadas en terciopelo rosa palo y patas metálicas doradas, terminadas en el taller
Tapizar sillas de comedor: qué se cambia y qué se conserva 6 - Tapiceria Madrid ❤️

Preguntas que nos hacéis por teléfono

¿Hay que llevar las sillas enteras?

Si el asiento es desmontable, con los asientos basta y muchos clientes los traen en el maletero. Cuando el respaldo también va tapizado o el asiento es fijo, necesitamos la silla completa, y en ese caso recogemos y entregamos en vuestra casa dentro de la Comunidad de Madrid.

¿Se puede cambiar solo la tela y dejar la espuma?

Se puede si el relleno está entero, y en sillas de uso ocasional pasa. Al tapizar sillas de comedor de diario casi nunca sale a cuenta: el desmontaje ya está hecho y el bloque nuevo es lo que hace que el asiento vuelva a la altura que tenía.

¿Y si la madera está rayada o bailan las patas?

Se encola y se aprieta con el asiento fuera, que es cuando la silla está abierta y se llega bien a las uniones. Merece la pena aprovechar el viaje: una silla encolada y con tela nueva sale del taller como el primer día.

¿Puedo ver la tela en casa?

Sí, llevamos el muestrario a domicilio. El color de un taco cambia mucho con la luz del comedor y con el tono de la mesa, y por una foto de móvil no se decide bien.

Si estáis dándole vueltas al juego de casa, mandadnos por la página de contacto una foto de una silla entera, otra del asiento de cerca y cuántas son. Con eso os decimos qué lleva tapizar sillas de comedor como las vuestras y si la madera pide algo. Hay trabajos terminados en la galería de tapizados, y el resto de lo que sale del taller está en el servicio de tapicería en Madrid.

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